De club en club

Esto no es más que una historia de una escort que va de club en club, disfrutando del sexo y conociendo infinidad de hombres que buscan el placer máximo de su órgano reproductor sin ningún tipo de compromiso.

Si os soy sincera… ¡Me encanta que me penetren, y si es con un pene de gran envergadura mejor!

Esto es una historia de mí llegada a una ciudad capital de España. Allí tenía a varias conocidas en un club de alto standing.  Sabía que conocería a personajes famosos y celebridades de importancia muy reconocida.

Lo dicho… Entró un hombre de estos que suelen llevar traje, a una de las habitaciones más exclusivas del club. Allí pasamos tres chicas con pechos grandes y muchas ganas de follar. Y a mí en cuánto lo vi se me erizaron los pezones.

Por suerte me eligió, entre con muchas ganas, cual loba en celo. Nos metimos en una ducha y allí mismo empezamos a comernos el uno al otro mientras el agua caía frente a nuestras cabezas.

El capullo de su pene se ponía cada vez más viscoso y pringoso mientras le lamia su pene. Eso me gusto. Y con la excitación, me llevo hacia la cama y allí mismo comenzó a comerse mi vulva con la lengua.

No paraba de gemir y eso me hizo correrme, pero aún nos quedaba mucha cita por delante. Me paré unos instantes pero volví a la carga. Me toque mucho, y el contacto entre su pene y mi dedo índice, hizo que me pusiera húmeda muy rápido.

Le enfundé el preservativo y allí mismo comenzamos a cabalgar cuál locos no hubiéramos hecho el amor nunca. Nos corrimos a la vez y me encantó el último momento en cuándo acabé el me pellizco mis pezones.

Pasaron unos minutos y mantuvimos una charla que calmó la calentura del ambiente y mejoró la relación con el alto cargo y cliente de la casa.

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