3 razones por las que querrás ponerte carillas dentales

sonrisa perfecta

¿Ya te dije al principio que este blog iba a ser algo muy personal, no? Pues bien, en lo personal te diré que adoro las clinicas dentales barcelona. Y si las adoro es porque gracias a ellas estoy orgullosa de lucir sonrisa. Lo sé, lo sé. Puede sonar algo presuntuoso pero la verdad es que no hay nada peor que estar inseguro/a y no atreverse a sonreír porque tus dientes no son como quisieras.

Y las carillas dentales son las mejores aliadas si es tu caso también. Yo me hice ese tratamiento y ahora casi me cuesta mantener la boca cerrada. 😉 Te digo las tres cosas principales que han mejorado gracias a las carillas. Después de leerlas igual te animas a acercarte a una de esas clinicas dentales barcelona (o de tu ciudad)…

Con las carillas dentales esto es lo que consigues

Un blanco perfecto

¿Fan de la sonrisa estupenda de Julia Roberts? ¿Envidias el blanco impoluto de los dientes de Kirsten Dunst? Pues con las carillas lo tienes. Y no es que vaya a quedar algo artificial como pasaba en cierto capítulo de Friends (aunque en ese caso era por un blanqueamiento dental casero y algo chapucero)…

 

Pues lo dicho. Si tienes problema de dientes amarillentos, con las carillas te olvidas de él. Además el resultado es muy natural porque ya te pongas una o varias carillas dentales podrás elegir el tono de blanco para que sea el más acorde con tu boca y que el resultado sea perfecto. ya podrás tratar de tú a tú a Julia Roberts —en el raro caso de que coincidáis. 😉

 

Los dientes ideales

En la definición de perfección (en lo que a dientes se refiere) sale una foto de las carillas. Con estos revestimientos adhesivos de porcelana tus dientes van a ser todos perfectamente iguales, proporcionados, regulares. Lo que en resumen conocemos como una “sonrisa perfecta”.

 

Más simetría

Un problema común en muchas bocas son los dientes torcidos. Ligeramente o de forma más notoria. Al poner carillas tus dientes se van a ver simétricos y perfectamente alineados. Además tu boca gana un aspecto de limpieza, orden. No se echa de más nada ni se echa de menos nada. Esa percepción de que “todo está donde tiene que estar” se hace extensible también a tu cara, que se verá más simétrica y elegante. Transmitirás una sensación de proporción, de equilibrio, lo que los griegos clásicos llamaban “belleza”, en resumen.

 

Así que con todo eso tu autoestima lo va a notar y no vas a dejar de sonreír como yo hago desde que me puse las carillas. ¿Algún lector está pensando en ir a la clínica dental más cercana a preguntar por este tratamiento? Y si te ha gustado el artículo, no lo dudes y ¡házmelo saber en los comentarios!

También te puede interesar