Una partida de cartas en un puticlub

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Una noche de chicos, con las fichas de poker y las latas de cerveza rondando por la sala con la compañía del whiskey. Son las tantas de la madrugada y las cosas empiezan a dispararse. Es la hora de las apuestas arriesgadas y de atreverse a ir con todo. ¿Conoces las partidas de cartas en un puticlub? Pues querrás hacerlo cuando leas este post, ¡no lo dudes!

Subiendo la tensión

Apostar está bien. Hay el ingrediente de tensión, de arriesgar y ganar o la posibilidad de perder y cuanto más peor. De eso va el juego, de jugársela. Pero hay otras formas de poner una partida de cartas un sábado noche cualquiera mucho más interesante. Por ejemplo, acudiendo a un puticlub, o llamando a unas universitarias… ¿Sabes quiénes son? Son universitarias, son prostitutas, son chicas espectaculares con pocos tabúes en cuanto al sexo. Y las hay que hacen servicios a domicilio. ¿Se te ocurre algo juntando estos dos elementos? Del puticlub, a tu casa.

Exacto. ¿Por qué no llamar al puticlub e incluir a una profesional del sexo en la apuesta? ¿Por qué no hacer que la noche se vuelva excitante de verdad? Vamos a poner las cartas sobre la mesa. Y a invitar a la chica a ponerse debajo de la mesa. ¿Qué te parece? ¿Y qué te parece si estáis jugando a poker en el puticlub mientras la prostituta está jugando con la entrepierna de alguno de vosotros a cada momento? ¿Podrías poner cara de poker y no delatar ningún movimiento de la chica si está acariciándote el pene? Si querías riesgo…

Las normas de la partida

Los pantalones fuera, es la primera norma. Lo segundo que hay que hacer es iniciar la partida de poker, normal, con la diferencia de que la prostituta ha salido calentita del puticlub y está ahí como reto extra.

Ella podrá acariciaros, besaros, puede que algo más… y mientras ninguno de vosotros podrá hacer el más mínimo gesto o suspiro que indiquen que ella está en ese momento con él. A quien le delate el entusiasmo, paga. O lo que es lo mismo, podéis acordar que al cabo de las manos que queráis, quien más veces haya dado signos de que algo interesante pasaba debajo de la mesa sea quien paga los honorarios del puticlub. Así pagar da más gusto que cuando pierdes una mano al poker.

Y hecha queda la propuesta. Si eres de esos que se junta el fin de semana con los colegas para una noche de juegos, quizás estaría bien añadir algo más de picante a la velada, ¿qué te parece?

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