Regular la prostitución: ¿sí o no?

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Ya sabéis que no me ando con rodeos y hoy el tema es claro: casa de putas, ¿a favor o en contra? El tema no es nuevo ni mucho menos, claro. Hay libros y libros que hablan de este fenómeno (mayoritariamente femenino) desde la época romana por ejemplo pero, aún pasado el tiempo, no deja de ser un tema controvertido.

 

¿Qué hay que hacer con una casa de putas? ¿Hay que cerrarla? ¿Hay que censarla y regular sus condiciones sanitarias? ¿Hay que multar a quien acude al sexo de pago? Son preguntas complejas, claro, puesto que las realidades que hay detrás son poliédricas, diversas y no siempre son efectivas las soluciones que se intentan..

El caso de Barcelona

Es interesante hablar de la Ciudad Condal porque es la tercera a nivel mundial por número de chicas ejerciendo, por detrás de Marsella y Shanghai. Y porque hace tres años se aprobó una Ordenanza de Civismo que intentaba poner coto a la actividad en la ciudad de modo que los vecinos no se sintieran importunados.

 

Es así que se aprobaron medidas como poner multas (de hasta 1.200€) a todas las actividades que tuvieran lugar en la calle y perturbaran el descanso vecinal. Eso implica tanto los juegos con pelota de los niños en zona vecinal como la práctica de sexo al aire libre. La polémica arreció desde el inicio, tanto por la cuantía de la sanción como por el fondo de la cuestión y si era legítimo sancionar económicamente a un colectivo a menudo excluido socialmente.

 

Ahora el Ayuntamiento de Barcelona con Ada Colau al frente ha tomado cartas en el asunto y va a modificar esa normativa, eliminando las multa y además disponiendo otras medidas para que la prostitución, cuando es voluntaria, esté permitida y regulada en la Ciudad Condal.  

 

Otras medidas que van a aprobar son el reconocimiento de un estatus profesional para las chicas de las casas de relax que ejercen por voluntad propia, así como se establecerán controles a los locales donde trabajen para garantizar las condiciones higiénicas y de salud.

 

Y luego están las reacciones de la ciudadanía a estas medidas, que ya se están tramitando. Hay quien propugna una posición abolicionista que acabe del todo con el sexo e pago mientras que hay colectivos (con voce feministas también) que abogan por esta regulación y por un mayor reconocimiento de la prostitución, que al fin y al cabo lleva muchos años ejerciéndose y no tiene pinta de que se vaya a acabar.

Luego la posición que adopte cada uno/a es personal. ¿Qué te parece a ti? ¿Cerrarías la casa de relax o preferirías que una normativa estableciera las condiciones? ¡Esperamos tus comentarios!

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