Mitos y verdades sobre el sexo anal

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Existe un estigma social relacionado con esta práctica que lleva a muchos hombres a practicarlo solamente con putas en Valencia y otras ciudades, ya que muchas de las profesionales del sexo cuentan con ella como servicio que ofrecen.

A continuación, hablamos de algunos de los mitos y de las verdades que es posible que no conozcas sobre el sexo anal.

Es una práctica exclusiva para hombres homosexuales

Para nada. El sexo anal puede ser muy satisfactorio para ambos sexos, sin importar la orientación sexual.

Es más placentero para el hombre que el sexo vaginal

Tampoco tiene por qué ser así. La percepción del placer es algo muy subjetivo, pero sí es cierto que el conducto anal es más estrecho, lo que para algunos hombres puede ser más excitante o suponer una experiencia más intensa.

“Si me gusta, soy gay”

Es una pena que en pleno siglo XXI haya que seguir insistiendo en que disfrutar de determinadas prácticas sexuales, como el sexo anal, no tiene por qué estar relacionado con la orientación sexual.

Es cierto que muchos hombres heterosexuales suelen estar muy interesados en realizar esta práctica con sus parejas, pero suele ser solamente para penetrarla a ella. Existe un miedo generalizado o tabú respecto a ser el receptor del sexo anal, que responde únicamente a un estereotipo cultural.

No se puede tener un orgasmo sólo con la estimulación de la próstata

El porcentaje es muy pequeño, pero lo cierto es que sí hay hombres que pueden tener un orgasmo con la estimulación de esta zona. Sería comparable al porcentaje de mujeres que pueden alcanzar el clímax con la estimulación de una zona erógena, como los pezones.

A las mujeres no les gusta

Obviamente, la mujer no tiene una próstata que se pueda estimular, pero el ano es una zona erógena muy importante, que es capaz de proporcionar sensaciones placenteras. Y, para ello, es muy necesario que se aumente la excitación y la relajación de la mujer.

Por lo tanto, hay mujeres que son capaces de disfrutar de esta práctica, por mucho que nos empeñemos en lo contrario.

Simplemente, tanto para hombres como para mujeres, es necesario lubricar la zona. El ano es un esfínter que no se dilata igual que una vagina, por lo que hay que tratarlo con especial paciencia y cariño.

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